“Quien no ha pecado que tire la primera piedra…” No dudo que en algunas ocasiones haya podido ser poco respetuoso con alguien (un empleado, compañero, proveedor, cliente, competidor, amigo o familiar) y aprovecho, ya que estoy, para disculparme.
Sin embargo, sin entrar en el debate ético de porque hay que ser respetuoso con los demás, quiero reflexionar sobre el respeto desde una óptica más “utilitarianista”.
La reflexión nace de la agradable comida que tuve con Javi Navarro y Rafa Torres, donde estuvimos aburriendo a nuestra comensal Gabriela, con historias de los viejos tiempos. Pues resulta que Javi era el comercial de los medios online de Grupo Recoletos en la época cuando yo era el responsable de las 4 o 5 almas que componían la agencia de medios interactiva Media Contacts hace 12 años. Unos años después Javi recondujo su carrera al área de compra y planificación de medios y yo acabé en ventas de medios. Ahora el está donde estuve yo hace 12 años (eso si, la medida de la compañía no tiene nada que ver con lo que era), ¿Qué le venderíamos ahora si no hubiera tenido buenas formas en su día con Javi? De hecho han pasado muchos años y ni me acuerdo si tuve buenas formas…Javi: ¿fui muy impertinente en mi etapa de comprador?
Dominique Loumaye, a quien hago referencia en mi anterior post, fue competidor, en su etapa en Carat, cuando yo estaba en Media Contacts, competencia en su época posterior en 24/7 Media, cliente cuando fundó The Next Ad, otra vez competencia en su etapa en MIVA, y ahora proveedor (o “partner” como se dice hoy en día para ser políticamente correcto). en Wunderloop. El respeto mutuo ha hecho que durante más de una década hemos hecho negocios juntos, cada vez, cada uno en un rol distinto.
Llevo desde 1996 en el sector del marketing en Internet, y he sido compañero, jefe, proveedor, cliente, y competidor de mucha gente. Durante estos años me encontrado con gente que estaba en la competencia, proveedores, compañeros, empleados, y a veces personas que por desgracia he tenido la desagradable tarea de despedir, como clientes en otra etapa profesional. He aprendido que la máxima “respeta tu prójimo” no es simplemente un mandamiento (¿lo es? es que no controlo muy bien los mandamientos), si no una practica que evita que tengas las puertas cerradas cuando tengas que salir a vender tu producto o ti mismo en una entrevista de trabajo.
Respeto y buenas formas con todo el mundo. Nunca se sabe. Yo desde luego lo tengo asimilado, espero no “pecar mucho”.